Hace unas semanas atrás, leí en un grupo de WhatsApp “qué es
IA”.
Los efectos de aceleración tecnológica en la pandemia y post la crisis sanitaria, develó aparentemente novedosos términos tecnológicos como disrupción, startup, innovación, tecnologías emergentes y por supuesto, inteligencia artificial.
Ahora bien, según la Real Academia de la Lengua Española este término de inteligencia artificial se refiere a la “disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico”. Esta expresión elegida como el vocablo del año 2022, ya que en anteriores años, están otros términos escrache (2023) referido a manifestación popular; el 2014, selfi definido como autofoto; el 2020, confinamiento o aislamiento; el 2021, el término vacuna. La Fundación Española Urgente (FundéuRAE) precisa que la expresión denominada inteligencia artificial, es un nombre genérico y, por consiguiente, escribirla con letras minúsculas.
A partir de ello, se genera un sinnúmero de palabras relacionada a IA como por ejemplo: inteligencia artificial generativa (IAG); modelos de lenguaje masivos (LLM); comando, es decir el Prompt; aprendizaje automático o Machine Learning; sesgo algorítmico, entre otros. Entonces, además de adaptarnos a esta nueva señal de retos profesionales, nace una avalancha de nuevos lenguajes en aplicación a la inteligencia artificial a fin de no desafinar estos paradigmas tecnológicos emergentes.
En el Perú, según información del Diario Gestión, el 2024 sólo cinco universidades han actualizado sus mallas curriculares para dar paso a esta oferta cuasi obligatoria de la demanda laboral en el uso y aplicación de la IA en sus aulas. Esta rápida reacción es plausible de valorar, ya que empodera a la nueva generación de universitarios de herramientas de crecimiento vertiginoso en los diversos campos profesionales y así tenemos, casa de estudios como ESAN, UNI, UTEC y Universidad César Vallejo (UCV) de inversiones privadas quienes ya consignan en sus currículum. En el lado de los institutos tecnológicos, han adaptado, institutos de inversión privada entre ellos Instituto San Ignacio de Loyola, Servicio Nacional de Adiestramiento en Trabajo Industrial conocido Senati, Cibertec, Toulouse y Certus. Es decir, en la educación superior, el 5% de universidades y ni el 1% de institutos tecnológicos en vanguardia tecnológica. Ni hablar de la educación básica.
El 05 de julio de 2023, se promulga la Ley N° 31814 Ley que promociona promueve el uso de la IA orientado al desarrollo socioeconómico del país, cuya disposición general se refiere a promover el uso de la IA como parte del proceso de transformación digital que atraviesa el Perú recalcando el respeto irrestricto a los derechos humanos, dicho de otra manera, fomentando el desarrollo socioeconómico en un marco de uso ético y responsable.
Hay mucho camino por recorrer, sin embargo, acelerar los beneficios trae a colación talento calificado para impulsar, infraestructura digital de calidad, regulación de uso ético de la IA y potenciar los sectores productivos que el país urge.
Referencia:
https://acento.com.do/cultura/inteligencia-artificial-en-minuscula-8862037.html
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