La transversalidad de la autonomía
El trabajo en equipo, la
resolución de problemas, la adaptación a nuevas situaciones, la creatividad
están ligadas a la autonomía. Las habilidades, las destrezas, las capacidades
cognitivas personales y las habilidades sociales confluyen en la medida de
nuestras interrelaciones y nuestra propia actuación.
El MINEDU ha puesto en marcha
desde el 2017, el Currículo Nacional inicialmente en las escuelas urbanas
polidocentes. Posteriormente, en los años 2018 y 2019 se implementa en los
demás niveles y modalidades a través de tres propuestas de trabajo: materiales
y recursos educativos, formación docente y gestión descentralizada.
Si se toma como referencia el
documento rector de la vida educativa peruana, nos plantea la gestión del
aprendizaje de manera independiente, es decir, el estudiante consciente de su
aprendizaje puede evaluar sus avances y dificultades. Esta competencia
transversal moviliza capacidades, entre ellas, la autorregulación de sus metas
de aprendizaje. Ciertamente, la autonomía va lográndose y acentuándose en el
proceso de la EBR, un largo trecho. Está además, incluido en el perfil del
egresado donde se lee "El estudiante desarrolla procesos autónomos de
aprendizaje en forma permanente para la mejora continua de su proceso de
aprendizaje y de sus resultados".
Ahora, a qué viene esto. El
confinamiento de las familias en este periodo de Covid 19, ha desatado un sinnúmero
de situaciones propias de la relación de la familia con los hijos en edad
escolar desde síntomas de estrés hasta situaciones en algunos casos inmanejables.
Es momento de generar espacios de autorregulación de las actividades de los niños
y niñas como un objetivo primordial en los quehaceres propios de su edad y del
entorno sociocultural con un fuerte componente de afectividad y soporte
emocional.
Aquí radica comprender algunos
elementos básicos para ayudar al desarrollo autónomo. Razonar que las personas
somos diferentes, por consiguiente, el progreso de cada niño o niña es incomparable
a otro. Valorar el esfuerzo modela la frustración o ansiedad ante alguna
actividad que realiza, por ello, se recomienda desde el plano psicológico evitar
hacer cosas por él o ella, ya que representa una forma de sobreprotección. Las
normas de convivencia y participación en el hogar también moldean la autonomía,
por ejemplo, mejorar los canales de comunicación o los límites ante ciertas circunstancias
propias de la interrelación familiar genera seguridad en su desenvolvimiento.
Entonces, este elemento del trabajo
pedagógico de los maestros y maestras en el aula, hoy se ha trasladado a las
familias. En consecuencia, como bien señala el MINEDU “acompaña a tus hijos e
hijas con paciencia, respeto, cuidado y cariño para que aprendan lo mejor
posible. Es importante respetar que cada uno aprende de forma diferente. Con
palabras de aliento y mucha comprensión. Algunos necesitan más tiempo. Otros
necesitan más apoyo. Algunos son más independientes en su organización y otros
requieren mayor guía y atención”.
Escribe: Milton Avidón Flores
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